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Vamos a volver

DonVix May 14, 2021

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El año pasado, cuando el semáforo epidemiológico permitió reabrir los cines, mi esposa y yo volvimos a sus salas sin dudar; no se trataba de ver cine exquisito, sino de recuperar algunos ritos muy gratos para nosotros, y contribuir con dos empresas que emplean a miles de personas.

Alcanzamos a hacerlo tres o cuatro veces, antes de que uno de los cines que frecuentamos cerrara sus puertas nuevamente: un día pasamos frente a uno de sus conjuntos, y lo encontramos cerrado y vacío. Como en una distopía, la sala parecía abandonada a toda prisa: polvo en todas partes, letreros improvisados y un árbol de navidad, tristemente engalanado a medio marzo; quienes cerraron por fuera, dejaron todo como si fueran a volver al día siguiente… y no lo hicieron.

“¡Qué pena!- me dijo mi esposa- ya no la libraron”… sus ojos juiciosos iban del lobby a mí, y de regreso.

Seguimos nuestro camino lamentando el cierre; no es que ahí nos hayamos conocido: nomás vivimos momentos gratos, y su servicio nos fue útil y lo convertimos en parte de nuestro mundo, y eso nos bastó para lamentarlo. Pensamos no tanto en sus clientes sino en sus empleados, sus proveedores, los empleados de sus proveedores, y desde luego también en sus dueños… en los planes de vida, y en el día a día que habían quedado truncos o maltrechos cuando bajó esa cortina. Pensamos también en el manejo torpe de la pandemia, desde el gobierno federal y también desde la sociedad, que no permitió una reapertura temprana y una afluencia suficiente a las salas. Todo mal.

En los siguientes dos meses, cada cierto tiempo mi esposa me expresó su deseo porque algún día, más adelante, esa cadena de cines reabriera sus puertas; en cada ocasión, yo le respondí que muy probablemente así sería… que todo lo bueno y útil que la pandemia se llevó, volvería de una forma u otra, en los días por venir.

La semana pasada, al pasar frente a ese cine, lo encontramos aún cerrado pero con una lona pequeña, discreta, colgando de la cortina: ese rectángulo de un metro cuadrado anunciaba, y aún lo hace, que la empresa ya está contratando personal… que requiere individuos que quieran trabajar con ella… que van a volver. Mi esposa y yo lo celebramos como si fuéramos accionistas.

No es que la reapertura de una empresa, por grande que sea, anuncie el fin de la crisis… ni siquiera estamos cerca de eso. Pero esa reanudación de actividades sí es una clara señal de que algunas dinámicas nocivas se están revirtiendo; de que el enfermo está dando la pelea; de que aquí nadie se ha rendido: algunos de pie, otros sentados, y muchos tendidos, pero todos estamos mirando hacia arriba.

Hoy no es sólo nuestra economía… también nuestra salud, nuestra seguridad, y nuestra democracia están peleando por sobrevivir, y tenemos que ayudarles. No hay más ruta que la del esfuerzo individual y la colaboración con los más próximos: nadie puede salvar solo al mundo, pero cualquiera puede mejorar su propio mundo. Eso es lo que tenemos que hacer, mexicanos: recuperar el valor propio, el que nos hace actuar en lo inmediato, y formar entre muchos una cadena de bien hacer y bien estar.

Las malas noticias nos hacen ir de un tema a otro, de una crisis a otra, y el día termina con una mayoría social más estresada y más estática; esto no es mera coincidencia, es un fenómeno lleno de lógica: cuando, ante una amenaza, no somos capaces de ocuparnos, entonces nos pre-ocupamos; pero cuando nos movemos ante la amenaza, entre más hacemos, más nos ocupamos y menos nos preocupamos. El que hace no tiene tiempo de angustiarse: está ocupado pensando y haciendo por cuenta propia, y colaborando con el prójimo, con el que está a su lado.

Vamos a encarar esta serie de amenazas ocupándonos, mexicanos; si desde el gobierno federal y algunos gobiernos locales, hay grupos y personajes amenazando a nuestra salud, nuestra economía, nuestra seguridad y nuestra democracia, vamos a movernos YA… que nadie se limite a esperar el día de la elección y la llegada de un nuevo “salvador” todopoderoso: eso no existe, y el 2018 debería habérselo dejado claro a quienes creían que sí.

Vamos a confiar en el poder de cada uno, y a dominar nuestro miedo; vamos a ser el que quita la piedra del camino; vamos a ser aquel que cuando algo arde en llamas, no huye despavorido, sino que toma un balde con agua y corre hacia el incendio. Vamos a ser lo que nuestras ciudades necesiten que seamos… ¡vamos a volver!

DonVix


Soy Donvix y quiero saber. Me pregunto cosas sobre temas cotidianos, porque temo perderme de algo útil que esté sucediendo justo frente a mí. A veces logro encontrar una respuesta y, cuando lo consigo, es aquí donde las conservo y las comparto: los que también quieren saber me ayudan, y los estúpidos se enojan. Yo disfruto a ambos.

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