La Libertad de una Credencial » DonVix

La Libertad de una Credencial

Luis Carlos López Ulloa November 3, 2021

Compartir en tus redes sociales:

En esta ocasión le voy a compartir una experiencia personal. Luego de la elección de junio pasado venció la vigencia de mi credencial de elector. Para ser franco, no me había dado cuenta y fue hasta agosto que miré porque fui a un banco a hacer un trámite y ahí me notificaron que ya no tenia validez. De manera que me puse a buscar en internet y programé la cita en el INE. Me descorazoné un poco porque la cita estaba disponible hasta el pasado 29 de octubre a las 9 a.m.

Total que me levanté temprano y estaba en la sede del INE a las 8.40 a.m. Llegué y una persona de la oficina muy amablemente me preguntó si traía mis documentos, nada del otro mundo: la credencial vencida, un acta de nacimiento y un comprobante de domicilio. Me pidieron hacer una fila y a los cinco minutos me pasaron al módulo. Ahí hicieron una segunda revisión de los documentos y me dijeron: “tome asiento y en unos minutos le llamarán por su nombre”.  Y si, en unos minutos me llamaron y otro joven de nombre Gerardo se presentó y me pidió retirar mis lentes para tomar la foto. A continuación, capturó y cotejó mis datos en un sistema y me mostró la cartografía donde se ubicaba mi casa.  Me pidió que yo también verificara todos mis datos, firme en una pantalla y todo terminó. Me entregó un formato con hora y fecha para recoger mi credencial y se despidió con: “Ya quedó todo, señor. Gracias”.

Esto que relato puede parecer un sinsentido y hasta superficial pues no es más que un trámite más. Sin embargo, me pareció importante retomarlo para compartirlo con ustedes porque me hizo recordar los años en que mis padres iban a votar por allá en los años ochenta con una credencial que si mal no recuerdo era de un naranja opaco con líneas grises y con algunos datos suyos pero sin fotografía. Le estoy hablando de los años en que la Comisión Electoral la encabezaba el Secretario de Gobernación a nivel nacional o el Secretario de Gobierno en las entidades. Recuerdo también cuando en 1992 el entonces gobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, impulsó una reforma política a nivel local para que los votantes contaran con una credencial de elector y un padrón electoral con fotografía.

Más importante me pareció compartirlo porque mientras esperé en la sala, se transmitía un video en el que se relataba la historia de cómo nació el Instituto Federal Electoral en 1990 y que en 2014 se transformó en lo que hoy conocemos como Instituto Nacional Electoral. A veces me parece que poco apreciamos la importancia de este tipo de instituciones porque ya damos por hecha su existencia y no nos parece que tenga mayor relevancia. Pero a las nuevas generaciones bien valdría recordarles que ese y otros tantos organismos surgieron de la lucha de muchos mexicanos que en otros tiempos se enfrentaron al viejo régimen (que hoy pretende resurgir en aquella clase política relegada por la apertura política y que entre otras cosas odia al INE porque les parece demasiado sofisticado frente a su visión aldeana de México).

Escuchar a miembros del régimen actual denostar a instituciones como el INE me hace pensar que en el fondo las detestan porque no les permiten concentrar el poder político y justo para eso fueron creadas: para que el viejo régimen presidencialista mexicano se fuera desmantelando y el poder político estuviera más distribuido en pesos y contrapesos. Eso a usted y a mí nos es útil, nos beneficia, porque nos permite construir un mejor país. Prefiero mil veces las imperfecciones de un régimen democrático en el que todos tenemos una voz en contraste con la actual “oferta” de un supuesto centralismo bondadoso, de un presidencialismo desbordado que limita las libertades.

Por último, si bien se puede discutir mucho qué tanto en realidad nuestro voto incide en la realidad dado que los ciudadanos poco o nada intervenimos en la decisión de las candidaturas partidistas, lo cierto es que la existencia y permanencia del INE garantiza una libertad que poco apreciamos: la posibilidad de elegir. Y créame, no es poca cosa. ¿No lo piensa así? sugiero eche un vistazo al pasado del autoritarismo priista de mediados del siglo XX y entonces seguimos platicando.

Recuerde: sea libre. 

Luis Carlos López Ulloa


Nació en Sinaloa y reside en Tijuana, Baja California desde 1989. Es Profesor universitario e investigador. Tiene varias publicaciones en revistas arbitradas a nivel nacional e internacional. Entre sus libros destacan: Cómo nos ven. Coincidencias y diferencias entre los actores políticos de la alternancia en Baja California (2016) y Ruffo. Confesiones y conversaciones con el primer gobernador de oposición en la alternancia mexicana (2020).

Te puede interesar:


Tres nociones

Don Polo y el gas